Fluidez y movimiento aprovechando las curvas del diván
Ya tienes tu diván tántrico en casa (o estás a punto de recibirlo). Lo has colocado en ese rincón especial, admiras su diseño y tocas el tapizado suave. Pero entonces surge la gran pregunta:“¿Y ahora por dónde empezamos?”
Es totalmente normal. Al principio, pasar de una cama plana a una superficie curva puede parecer un rompecabezas, pero te aseguramos que es mucho más intuitivo de lo que parece. La magia del diván es que sus curvas están ahí para hacer el trabajo difícil por ti.
En Divan Tántra queremos que disfrutes desde el minuto uno. Por eso, hemos seleccionado las 3 posturas más sencillas, placenteras y cómodas para iniciarte en el mundo del Tantra sin necesidad de ser un experto en yoga.
La Amazona Relajada (Control y Vistas)
Esta es la postura reina que puedes hacer en el Diván Tantra y la mejor para empezar. En una cama normal, la postura de «ella arriba» puede cansar las rodillas o las piernas rápidamente. Aquí, el mueble cambia las reglas.
Cómo se hace: La pareja pasiva se recuesta sobre la curva más larga y baja del diván, con la cabeza apoyada cómodamente y la espalda relajada. La pareja activa se sienta encima.
La ventaja del Diván:
Al estar la pareja pasiva ligeramente recostada (y no totalmente plana), se crea un ángulo de visión perfecto para mirarse a los ojos y besarse sin forzar el cuello.
Por qué te gustará: La curvatura ofrece un punto de apoyo para los pies de quien está arriba, dando mayor estabilidad y control sin cansancio.
El Misionero «Profundo» (Elevación Pélvica)
El «misionero» es un clásico, pero en el Diván Tantra se transforma en una experiencia totalmente nueva gracias a la elevación.
Cómo se hace: La persona que recibe se tumba de espaldas de manera que sus caderas queden justo en la cima delarco más alto(la «joroba» del diván), dejando caer ligeramente la cabeza y hombros hacia la curva descendente.
La ventaja del Diván: Al elevar la pelvis de forma natural, se facilita una alineación mucho más profunda y directa.
Por qué te gustará: Olvídate de poner cojines debajo de la espalda que se resbalan. El diván mantiene la postura firme, permitiendo que la pareja activa pueda estar de pie o arrodillada frente al diván con total comodidad ergonómica.
El 69 Sin Gravedad (Cero dolor de cuello)
Seamos sinceros: el 69 en una cama plana puede ser incómodo para el cuello y difícil de coordinar. El Diván Tantra soluciona este problema de física básica jugando con las alturas.
Cómo se hace: Una persona se tumba en la parte baja del diván (cabeza hacia abajo) y la otra en la parte alta (cabeza hacia arriba), aprovechando los dos niveles del mueble.
La ventaja del Diván: El soporte del cuello es total. Nadie tiene que cargar con el peso del otro de forma incómoda ni torcer las cervicales.
Por qué te gustará: Libera las manos completamente para acariciar, ya que no las necesitas para sostenerte. Es la postura definitiva para la relajación y el placer mutuo prolongado.
Consejo Pro: No tengas miedo a experimentar
La clave para dominar tu Diván Tantra es la exploración. No hay una forma «incorrecta» de usarlo. Siéntate, túmbate, deslízate por las curvas y siente dónde tu cuerpo encaja mejor.
Este mueble está diseñado para quitarte peso de encima (literalmente) y dejarte disfrutar de la conexión con tu pareja.
Empieza con estas tres posturas básicas y, cuando te sientas cómodo, ¡el límite es vuestra imaginación!
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